Entorno del Atomium de Bruselas

Si uno visita Bruselas, el Atomium es como visitar la la Estatua de la Libertad en Nueva York. Todo parece hecho para que además, no tengamos problema alguno en inmortalizar nuestra visita con una buena foto o descansar sobre el césped que lo rodea.

El famoso Atomium belga, está en un entorno de nombre Heysel. Es un parque ferial que se habilitó primeramente para la Exposición Universal de 1935 y después para la de 1958. Además del Atomium., hay más atractivos cercanos, caso del mítico estadio de Heysel, tristemente famoso por la tragedia que hubo de espectadores fallecidos por aplastamiento.

Aunque se ha reformado a fondo, el recuerdo permanecerá para siempre en el hoy llamado Rey Balduino. En esta misma zona, está también el Palacio del Centenario que es un centro de exposiciones y que ha llegado a acoger espectáculos de variada índole, como el Festival de Eurovisión de 1987.

Se recomienda darse una pequeña vuelta por la zona, donde puedes acercarte a un parque enorme llamado Osseghem que también forma parte de otro aún más grande llamado Laeken y que tiene ni más ni menos que 26 hectáreas. Es toda una gozada pasearse por este parque, un pulmón de Bruselas donde hay infinidad de árboles centenarios y superficie de césped, donde además hay algunas curiosidades aisladas, caso de un edificio gótico en memoria de Leopoldo I y una torre japonesa.

En esta zona de Heysel también tenemos la visita al famoso parque de Mini-Europe, donde podemos visitar al aire libre los monumentos más famosos del viejo continente y además hay un parque acuático y un planetario.

Analizando su arquitectura y su construcción

A la hora de ser diseñado, el ingeniero André Waterkeyn fue el encargado de concebir este enorme monumento de acero y aluminio superior a los 100 metros de altura. Poner en pie esta estructura no fue sencillo y fue un reto para sus arquitectos.

La estructura está apoyada en tres grandes torres que realizan una función de pilares, desde los que parten las escaleras encargadas de conectar las esferas y que hacen posible que salgan sus visitantes por la parte inferior de estas. Las esferas están recubiertas de un material, el aluminio reflectal, que cuando capta la luz del sol, permite que brillen con una fuerza especial, contando con 20 metros de diámetro, unas cifras de impresión.

Símbolo de la exposición universal

Los organizadores de la Expo de 1958 querían tener una obra que sirviera para coronar la exposición universal que fuera símbolo para todo el planeta.

El ingeniero e industrial André Waterkeyn realizó está sorprendente propuesta que como dijimos antes era una fiel reproducción de los nueve átomos de un cristal de hierro alfa que tenía que destacar en el terreno de la exposición junto al castillo de Laeken.

La fundamentación de la propuesta fue curiosa, ya que él mismo dijo que , ¿qué otra cosa, sino la desintegración del átomo, pone mejor de relieve el desarrollo a los ojos de la humanidad?” El jurado quedó encantado con la idea y al final fue el ganador sin paliativos del concurso.

Este “Atomium” pasó a ser con sus 102 metros de altura, el principal atractivo del certamen que ya de por sí, fue bastante innovador en cuanto a las propuestas de carácter arquitectónico. Uno de los primeros problemas que tuvieron que resolverse fue el efecto que tenía el viento sobre el Atomium.

Sus efectos sobre una esfera aislada los conocemos y se pueden calcular si sabemos las dimensiones que tiene la esfera, pero no ocurre lo mismo cuando el conjunto de las nueve esferas están próximas relativamente unas a otras y además unidas por tubos de un diámetro considerable.

Hubo que realizar ensayos sobre un modelo reducido, algo de lo que se encargó el ingeniero M.A. Joukoff. Esta labor duró varios meses, pero una vez pasó este periodo de tiempo se supo de la fuerza del viento sobre las esferas y sorprendió bastante cuando se comprobó la poca importancia de la fuerza del viento sobre ellas.

Descripción técnica

El Atomium se eleva en sus 102 metros sobre la superficie de la capital de Bélgica, con sus nueve esferas que cuando hace sol, relucen de forma prácticamente cegadora al reflejarse el sol en su superficie curva. Destaca especialmente en la noche, donde su diseño tan moderno, todavía en pleno siglo XXI, parece que se hubiese escapado de un cuento de ciencia ficción, de los que alumbraba Julio Verne.

Al final la solución fue que debido a la posición que tenían, las esferas podían protegerse mutuamente. Los ensayos sucedieron de junio a septiembre de 1955. En el mes de octubre del mismo año. el anteproyecto que tenía que estudiar el interior de las esferas lo llevó a cabo el arquitecto A. Polak.

El  primer anteproyecto del esqueleto mecánico de la construcción fue presentado por la S. A. La Construcción Soudeé.A la hora de montarlo, el Atomium fue encargado a los “Ateliers de Construction de Jambes-Namur” que realizaron a la perfección este difícil trabajo.

Conclusiones

Esperemos que después de este artículo, te haya entrado aún más curiosidad y quieras visitar este monumento tan futurista en su momento. Actualmente, pese a los años que han pasado, sigue despertando la admiración de quien lo visita, pues lo cierto es que su diseño y originalidad no dejan indiferente a nadie. Si tienes alguna duda sobre el Atomium de Bruselas no dudes en escribirnos por aquí y con gusto te contestaremos lo más pronto posible.